Henri Scott Tuke (1858-1929) fue un pintor británico cuyos cuadros están protagonizados en su mayoría por adolescentes desnudos o semidesnudos que retozan idílicamente en la playa, navegan en barca, se zambullen y nadan en el agua… A Tuke le gustaban los muchachos. No todos los pintores, ni en general todo el mundo, tiene esa suerte. Quien está dotado de esta cualidad, puede percibir en los chicos algo más que los otros no ven, y también puede expresar en sus pinturas unos sentimientos hacia los muchachos que los demás artistas no experimentan.
Los cuadros de chicos desnudos de Tuke son de un erotismo provocador hasta el límite máximo de lo permitido por la sociedad victoriana de la época, que los consintió queriendo ver en ellos únicamente una representación artística de las virtudes idealizadas de la juventud, su belleza, alegría, camaradería, pureza, ingenuidad. Las sociedades puritanas combinan a veces la represión férrea con la satisfacción oculta de lo prohibido.
Generalmente Tuke no pintaba los genitales de los chicos, ingeniándoselas para ocultarlos mediante la posición de la figura o una oportuna sombra. Sin embargo mostraba al espectador un repertorio de hermosos y deseados culos adolescentes. La sociedad puede llegar a tolerar que te guste el culo de los chicos y que en consecuencia lo penetres, pero no que te gusten sus genitales. A pesar del reconocido prestigio del que contó como pintor, no le fue fácil encontrar chicos que posasen para él. Uno de sus modelos favoritos se llamaba Jack Rowling. A veces debía utilizar el mismo modelo para las distintas figuras de un cuadro. Quizás por esto los muchachos no se tocan unos a otros, lo cual resulta extraño, ya que es habitual en los adolescentes toquetearse durante sus juegos.












Entradas (RSS)