Hay tantas cosas que nos dijeron de pequeños y que eran pura fantasía… Y uno, que se supone que es un candoroso y tierno infante, tenía que poner carita de ingenuo y hacer como que se lo creía todo. Era un insulto a mi inteligencia, lo sé, pero los juguetes son los juguetes, así que interpreté el papel que me correspondía. Al pasar unos pocos años ya no podía fingir que me creía la primera versión, so pena de que pensasen que uno era tonto. Pero es que la explicación que venía a sustituir a aquella inicial tampoco era muy sólida, señores. Ahora resultaba que los Reyes Magos eran los padres. Vamos a ver, ¿pero los padres de quién? ¿Mis padres magos? ¡Venga ya! Vale, y entonces yo era el Gran Houdini. Empecé a sospechar que algo no cuadraba cuando adquirí cierta soltura con el manejo de números. Pues, si los Reyes Magos eran tres y los padres dos, aquí faltaba uno, y mi madre negaba y juraba que tuviera ningún rollete con el butanero. Bueno, pues la verdadera explicación de todo este embrollo tuve que averiguarla por mí mismo. ¿Qué podían hacer tres maduritos, fingidos astrónomos de vida errante, acompañados por tres hermosos y jóvenes pajes durante aquellas gélidas noches en el desierto abandonados a su suerte en medio de arrolladoras tormentas de arena? No les digo más. Vean, vean, la ilustración de Zwin…

Zwin - Reyes magos peq

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