Según la ONG Internacional Transgender Europe, en su Observatorio de Personas Trans Asesinadas, en el año 2008 fueron asesinadas en el mundo 121 personas transexuales. Estas son las cifras oficiales, las reales, por desgracia, teniendo en cuenta la cantidad de casos sin registrar y tantos países que no colaboran en absoluto, deben de ser aún más terroríficas.
Como podemos ver en el mapa adjunto, la mayor parte de las muertes se registraron en el continente americano.
Brasil: 59 personas transexuales asesinadas
Estados Unidos: 16
Colombia: 11
Honduras: 5
México y Venezuela: 4
Luchemos todos contra la transfobia y la violencia causada por la orientación sexual y el género.
Bibiana Fernández
(Bibí Andersen)
Nombre completo: Bibiana Manuela Fernández Chica
Tánger, 13 de febrero de 1953
Nacionalidad: española
Actriz, cantante y presentadora de televisión
La figura de Bibiana Fernández supone todo un hito y un ejemplo para la historia de la transexualidad en España. Bibiana nació en Tánger (Marruecos) y pasó su infancia en Málaga. Nació con el sexo de varón, llamándose Manuel, pero en su juventud empezó un tratamiento hormonal y después una reconstrucción genital (vaginoplastia) para adecuarse a su género femenino.
En los años 70 trabaja en Barcelona hasta conseguir llegar a ser una gran vedette en los mejores locales de la ciudad, adoptando el nombre de Bibí Andersen. Y en 1976, gracias a la película de Vicente ArandaCambio de sexo (con Victoria Abril) alcanza la fama en toda España. En 1980 publica un disco y a lo largo de esa década su fama a través de la televisión y como actriz sigue creciendo, sobre todo gracias a participar en las películas de su amigo Pedro Almodóvar (Matador, La ley del deseo, Tacones lejanos y Kika).
En los años 90 consolida su carrera como actriz, presentadora de televisión y colaboradora en programas de radio y televisión. En 1998 decide cambiar su nombre artístico por su nombre real, Bibiana Fernández.
Bibiana es una de las mujeres más bellas del panorama artístico español de las tres últimas décadas. Y además de una mujer inteligente, luchadora y valiente, es todo un referente para las personas transgénero. Ella ha demostrado que desde las más duras circunstancias, uno puede hacerse a sí mismo y, con talento y perseverancia, triunfar en lo profesional y en la vida.
En Estados Unidos, la fundación TransKids Purple Rainbow, da apoyo y ayuda a niños y niñas transexuales y a sus familias. Esta asociación ha publicado un vídeo donde Jazz, una niña transexual de tan sólo 7 años, explica con total naturalidad que ella tiene un cuerpo de niño, pero que su cerebro y su forma de pensar es la de una chica, y que por eso ella ES una chica Nadie como los niños para entender y explicar la hermosa simplicidad de las cosas.
Por desgracia queda mucho aún que hacer en favor de la normalización de la homosexualidad y la transexualidad en el mundo (derechos, matrimonio, igualdad, terminar con la homofobia y transfobia etc, etc), pero nunca tenemos que olvidar algo esencial. Los hombres y mujeres homosexuales y transexuales han sido antes niños y adolescentes homosexuales y transexuales. Y la tasa de suicidio infantil y juvenil es alarmantemente alta entre la población GLBT, lo cual es la demostración del sufrimiento de los niños que son diferentes por su orientación sexual o su identidad de género. Sólo las leyes no sirven sin educación. Contra el oscurantismo, la superstición, la religión y la ignorancia, educación y derechos humanos, lo demás vendrá solo.
Mi vida en rosa
(Ma vie en rose)
Bélgica, 1997
Director: Alain Berliner
Actores: Georges Du Fresne, Michèle Laroque, Jean-Philippe Écoffey
A sus siete años Ludovic lo ve todo muy claro y natural. Según nos explica, todo ha sido un error científico. Dios decidió que ella fuese una niña, así que le lanzó desde el cielo los tres cromosomas XXY. Pero una de las X rebotó en la chimenea, y por eso lo que recibió fue la combinación XY. Mientras Dios lo arregla y le envía de nuevo la X que le falta, ella es un niño-niña que se viste con ropas femeninas, se deja el pelo largo, sueña despierto con el mundo de colores de su muñeca Pam, espera con ilusión que le venga la regla, cambiarse el sexo y casarse con Jerome, el hijo del jefe de su padre. Es todo tan bonito, tan cristalino y tan tierno en este niño-niña que uno acaba viendo que son los demás, sus padres, sus hermanos, sus compañeros de clase, sus vecinos, los que no entienden nada de la vida y de la diversidad humana.
Hay muchos adolescentes gays y muchos niños-niñas transexuales que sufren a causa del mundo que les han preparado los honrados adultos, esos hombres y mujeres tenidos por decentes, rectos, íntegros, padres de sus hijos, que limpian sus pecados en la iglesia, en la sinagoga o en la mezquita. Adultos que hacen llorar a esos niños en vez de llorar ellos mismos. Las lágrimas de George Du Fresne son, para todo aquel con un mínimo de sensibilidad y humanidad, un alegato contra la intolerancia, un argumento irrefrutable.