Abdellah Taïa es uno de los jóvenes escritores marroquíes más prometedores. Nació en 1973 en Salé, ciudad gemela Rabat al otro lado del río Bu Regreg. En Marruecos la homosexualidad está prohibida y castigada por la legislación, aunque en el ámbito privado las autoridades y la sociedad rara vez se suelen inmiscuir siempre que uno actúe con discreción, siempre que no se le note. Pero en el humilde barrio de Hay Salam, donde vivió junto a sus padres y nueve hermanos, pronto debieron de darse cuenta de que era un niño afeminado. A través de la obra de Taïa, marcadamente autobiográfica, podemos ir recomponiendo por fragmentos cómo fue su vida de niño, cómo tuvo sus primeras experiencias homosexuales, cómo sufrió un intento de violación por un grupo de muchachos presuntamente heterosexuales, cómo se dió cuenta de que tendría que escapar a la estigmatización social, a la etiqueta de niñita con la que todo el mundo parecía haberle apodado. Buen estudiante, cursó Literatura Francesa en la universidad de Rabat, y posteriormente en Ginebra y París. Además de la literatura, su otra gran pasión es el cine. Vive en la capital francesa desde el año 1998. Ha publicado varios libros, entre los que podemos destacar Mi Marruecos (2000), El ejército de salvación (2006) y Una melancolía árabe (2008), todos ellos traducidos al castellano. En la vida y la obra de Taïa están muy presentes su homosexualidad y su Marruecos. Nos cuenta su primera infancia, sus primeras experiencias homosexuales, su relación con la religión, la llegada a Europa con el choque cultural que esto le supone, la añoranza de Marruecos. Abdellah Taïa reconoció públicamente su homosexualidad en 2006 en el semanario marroquí Tel Quel, siendo uno de los pocos personajes públicos de su país que ha osado romper con este tabú. Con ello se ha convertido en un referente positivo para muchos jóvenes gays marroquíes.
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La homosexualidad es legal en la República Dominicana, y ya quedaron atrás los tiempos en que la policía (trujillista, balaguerista y la de muchos años depués) molestaba a los gays. Pero como ya sabemos, una cosa es la legalidad y otra la aceptación social de la homosexualidad. La sociedad dominicana, tiene el corazón dividido entre su pasión sexual, mestiza, caliente, muy sexualizada (y homosexualizada) de pueblo caribeño-tropical, y su ancestral consevadurismo y moralismo católico. Los dominicanos son sensuales, y aman el amor sin muchos tapujos, siendo muy frecuente que un “presunto heterosexual” tire los tejos a un turista blanco, siempre de buen ver en esta isla de bellezas morenas. Como en todos los países de América Latina (como también en los del mundo musulmán), haz lo que quieras, mariconeo incluído, con tal de que lo hagas con discreción. Esa parece seguir siendo la máxima dominante. Aunque para ser justos, poco a poco, empieza a notarse la apertura de los gays en la calle y la apropiación de los espacios públicos. En la capital, Santo Domingo, en la zona colonial, existe una plaza, comocida como Parque Duerte, que se ha consolidado como un agradable sitio de encuentro de gays, lesbianas, transexuales, y gente “de buena onda gayfriendly”. Los fines de semana, alrededor de la estatua del padre de la patria Juan Pablo Duarte, muchos gays de todas las edades “comparten” charlas, bromas y rica cerveza Presidente, en un entorno de lo más tranquilo y divertido. Es la Ciudad Colonial la parte más gay de la capital, y en sus calles “El Conde”, plazas “Colón”, “de España” y hermosos rincones, no te será difícil conocer a guapísimos dominicanos con toda el abanico de las preciosas pieles morenitas. En la capital empizan a ser muy famosos y concurridos ciertos locales gays, como el bar ESEDEKU, muy bien llevado por su propietario español, y la discoteca CHA, toda una institución ya en la isla. Además de la capital, también se puede encontrar una interesante vida gay en Santiago, la segunda ciudad del país, y en Puerto Plata y Cabarete. Beautiful thing Beautiful thing fue una obra de teatro (1993) antes que película (1996). Ambas fueron dirigidas por Hettie Macdonald. Dos chicos adolescentes, Jamie y Ste, son compañeros en el instituto y también vecinos en el mismo corredor de un edificio de viviendas al sur de Londres. Jamie es tierno, rebelde, sufre las burlas de sus compañeros de clase y vive sólo con su madre. Ste es deportista, tierno, aunque con un aire tristón debido a las palizas que recibe de su padre alcohólico y su hermano mayor. Los dos amigos descubren poco a poco su sexualidad y el enamoramiento que surge entre ellos, en medio del rechazo de la sociedad en la que viven. Esta película nos hace ver que el amor homosexual y adolescente es algo bonito, beautiful thing.
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