Nunca se nos ocurrió que existieran personas asexuales. Estaban los mayoritarios e imperialistas heterosexuales. En cuanto a los homosexuales, todo el mundo sabía que existieron siempre. Se les consideró malditos, pervertidos, delincuentes, enfermos y tras mucha lucha (y la que queda), se les va normalizando, integrando y dando derechos civiles. Los marginados bisexuales, considerados unos “perversos promiscuos” por los heteros, y unos “gays reprimidos” por los homos, van poco a poco, haciéndose entender. Pero, quién iba a pensar que existiesen los a-sexuales, los sin deseo sexual, por nadie. Por nadie !!!, pero cómo va a ser eso!!!, pero qué estravagante perversión de principio de siglo va a ser eso. Pero qué se han creido, que ellos son autosuficientes, que no desean acariciar a nadie, besar a nadie, que su ropa íntima es perfecta e inmaculada. Pervertidos !!!
Sabíamos que existen castrados, impotentes, castos, vírgenes, frígidas y anorgásmicas. Pero que existiesen personas sanas, sin un problema genético, funcional o psicosexual “que no sienten atracción sexual hacia ninguna otra persona y no sienten deseo por el placer sexual”, eso no lo sabíamos. Claro que, los caminos de la ignorancia humana son insondables.
Pues existen. Siempre existieron. Hay estudios científicos que dicen que entre el 1 y el 3% de la población total del planeta es asexual. Que no desea tener relaciones sexuales con nadie, ni hombres ni mujeres. Al parecer hay asexuales que no sienten atracción sexual por nadie, pero sí “atracción romántica” que no necesitan encauzar hacia el sexo. Y otros que ni eso. Ni sexo, ni amor en el sentido sexual, pues sí que desarrollan afectividad familiar, amical, etc, como todo el mundo.
Los asexuales comienzan a organizarse por Internet para salir del armario, asexuality.org y asexualmatch.com son prueba de ello. Y la polémica desde el punto de vista de la psicología sexual y la sexología, es fascinante. Al parecer, figuras históricas como Isaac Newton, Inmanuel Kant, o Adolf Hitler, podrían haber sido asexuales.
Yo, a los 15 años me consideraba heterosexual. A los 21 homosexual. A los 25 dejé de considerarme “gay”. A los 30 “heterosexual reprimido”, después un perverso polimorfo. Quién sabe qué me depare esta orientación sexual “on the road” que padezco y disfruto. Aunque en realidad, yo, a los 50, espero ser un verdadero y ejemplar asexual promiscuo.
Lo importante es que cada uno sea lo que quiera (o pueda), o deje de serlo. Todo, salvo ser intolerante y moralista. Viva el sexo, y la ausencia de él, si es libremente elegida, o asumida y disfrutada, también.
